lunes, 15 de septiembre de 2014

Los MOOCs son una innovación disruptiva (aprendamos la lección)


 Los MOOCs  deberían ser interpretados como una innovación disruptiva. Pero las universidades solo vemos una demanda masiva y un potencial negocio. Con esta óptica es posible que las respuestas más efectivas se den desde fuera de la universidad. He aquí una larga reflexión a la que me comprometí con los alumnos de Smart University 2.0 (Curso UIMP sep.2014).

Los MOOCs nos están enviando señales importantes.  Puede que este fenómeno vaya más allá de la universidad tal como hoy la concebimos. Quizás nos ayude a comprenderlos mejor si admitimos que son un producto característico de lo que podríamos llamar el ecosistema de Internet. Los MOOCs -al menos desde la perspectiva de su demanda masiva- no sólo están más cerca de la Khan Academy o Wikipedia que de la universidad actual, se nutren de la cultura del autoaprendizaje y ocio ligados a Youtube o al vídeo en general, de la interacción de las redes sociales, o la gamificación... Esto no es nuevo. Nos lo han indicado bastantes especialistas de forma reiterada, aunque quizás no hacemos suficiente caso a la hora de responder al fenómeno.

Digamos que el ecosistema de Internet está mandando señales a las universidades -y a todos- del máximo interés. El mensaje principal: no se trata de "hacer cursos" sino de diseñar y construir otra forma de aprender y transmitir conocimientos.

MOOCs en Europa y liderazgo de España: poner foco no en la cantidad sino en la demanda disruptiva


Las señales que emiten los MOOCs


1. Cuando cientos de miles de estudiantes se matriculan masiva y globalmente en Coursera, Edex,  Miriadax o Unimooc nos están diciendo algo.  Ya lo he comentado otras veces  e insisto, es como un "grito digital": ¡¡eh estamos aquí, somos muchos y somos una generación que queremos y necesitamos aprender online !!

2. Cuando sólo logramos que únicamente el 10% del total -o incluso menos- completen los MOOCs, los alumnos mayoritariamente nos están advirtiendo: "No es esto lo que queremos" ("ni lo que esperábamos de un medio como Internet"). Más tarde retomaré esta cuestión.

3. Cuando empresas tecnológicas, hijas del ecosistema de Internet, como Google, utilizan la metodología MOOCs (para formación interna y externa) se guían por "engagement" y "effectiveness", hacen una analítica exhaustiva del comportamiento del usuario. Su tasa de éxito pasa de nuestro modesto 10% al más plausible del 50%.  Son empresas que tienen como icono sagrado la user experience, técnicas A/B, optimización de diseños responsive.  Emplean las mejores métricas y analíticas para desarrollar productos de éxito para los usuarios.

El enfoque de los MOOCs por las universidades


En general, pienso que las universidades están enfocando los MOOCs de una forma errónea. No hay nada reprochable. No hay mucha diferencia entre la incapacidad de The New York Times, Le Monde o El País para entender el lenguaje y la estrategia digital,  de la que también manifiestan Stanford u otros grandes santuarios universitarios respecto a los MOOCs.

Cierto que hay visionarios capaces de comprender que está ocurriendo (recomiendo escuchar al Rector de la Open University Martín Bean). Pero también ocurre que el empuje de estos visionarios es a veces contrarrestado por una cultura universitaria imperante que tira en la dirección contraria.Ya me he referido a esto alguna vez.

De hecho, nos hacemos muchas preguntas acerca de los MOOCs (ver imagen de abajo), pero no profundizamos sobre su naturaleza y significado disruptivo.



MOOCs: interpretando el interés masivo de los alumnos


Voy a ocuparme de los tres puntos que he mencionado más arriba.

La matrícula masiva de estudiantes, está llevando a las universidades a una absurda carrera de producir y colocar cursos en plataformas muy diversas. En la mayoría de los casos se "envasan" cursos con contenidos tradicionales, en vídeos tradicionales, con evaluaciones tradicionales... Y las universidades casi se jactan de la forma fabril con la que llenan repositorios, hacen vídeos por un tubo  y montan "fábricas de MOOCs" (ver Los materiales docentes tradicionales no sirven para los MOOCs)

Quizás el objetivo más importante no es estar en decenas de plataformas o escaparates MOOCs.  Lo más importante para cualquier universidad sería aprender a innovar en clave digital, profundizar en la metodología y las herramientas digitales, y en todo lo demás, incluida la analítica, la identificación de necesidades  la visibilidad en ese entorno, etc. 

A mi modo de ver una universidad que interpretará bien la "señal" del interés digital de los estudiantes debería poner foco en tres cosas: 
  • Cómo innovar en los métodos digitales (software, herramientas móvil, gamificación, vídeo ). Se trata de utilizar las herramientas avanzadas para personalizar la educación, reutilizando  materiales abiertos existentes, generando nuevos productos con alto valor añadido, creando alianzas y redes....  Puede ser más revolucionario crear itinerarios para nuestros alumnos que colocar MOOCs no competitivos en Coursera.
  • Cómo enlazar la enseñanza presencial y la digital. Esto es, cómo explotar los "recursos MOOCs" en las clases presenciales. Será la forma de evitar una creciente brecha entre ambos tipos de enseñanzas y desde luego revalorizar las clases presenciales "reinventándolas" a favor pensamiento creativo, el trabajo en equipo y la proactividad en general.
  • Conocer las necesidades del mercado de trabajo, como hibridar conocimientos que tienen valor para las empresas, y en un mundo tan cambiante dar una formación continua flexible y competitiva. Aprender a profundizar en la analítica de los usuarios, sus necesidades.. Incluso he dicho frecuentemente que las universidades deberían "obsesionarse" por conocer a sus usuarios.
MOOCs vs clase presencial: fusión

MOOCs: interpretando porque los estudiantes matriculados masivamente no los enganchamos


Hay aproximadamente un 90% de estudiantes que sistemáticamente nos dicen NO. No me gusta, no me engancha, no lo puedo seguir.. .¿Podemos mejorar estas cifras? A todas luces, sí, debemos mejorarlas. De lo contrario tendremos un problema. Sé que hay opiniones complacientes. Hoy mismo leo en Forbes un articulo con el  título "MOOCs, finalización no es importante". Admito que hay otros beneficios e intereses más allá de la conclusión y certificación de un curso. Pero en ese 90% de "desertores" sigue habiendo "voces" que nos indican que esperan otra cosa de una enseñanza digital. En otras palabras, en este tema a las universidades y a los universitarios nos conviene ser autocríticos.

Los estudiantes son digitales, se integran en un entorno digital que es una extensión natural de su hábitat y cultura. Las universidades son analógicas y utilizan los recursos digitales como un recurso más. No son suficientemente sensibles o receptivas a lo que constituye una disrupción en toda regla. La universidad teme salir de su zona de confort. Hay una brecha importantísima entre a universidad analógica y la digital.

Un estudiante universitario, pongamos de unos 20 años, se ha educado con el iPod, es multidispositivo y sobretodo mobile user. Un usuario de móvil que quiere hacer MOOCs porque ya ha aprendido antes con facilidad cosas en internet. Ha aprendido historia con juegos. Matemáticas explicadas de forma sencilla y clara. Y no digamos,Yuya, que le enseña todo sobre como maquillarse con vídeos cortos. Lleva años haciendo los deberes en casa con la ayuda de Internet, wikipedia y a través de contenidos simplificados, breves, claros que le facilitan millones de usuarios, muchos de ellos anónimos.

Yuya o Jenna Marbles son sus referentes, aunque como académico me rasgue las vestiduras. Nuestros jóvenes no comprenden por qué no podemos condensar en unos minutos horas de lenguaje innecesariamente denso o complejo. Cierta vanidad y altanería académica nos lleva despreciar las habilidades comunicativas y capacidad de conexión digital de Yuya o Jenna. Pero resulta que es el nuevo idioma de comunicación. Una especie de lenguaje natural del entorno digital unido a recursos ciertamente interesantes a la hora de captar la atención.

Yuya: 7.7 millones de suscriptores en Youtube y 22 millones de visitas

Los MOOCs  exigen a la Universidad asimilar innovaciones disruptivas del mundo digital. Exigen que salgamos de la zona de confort. El libro, la imprenta, nos ayudó a superar la clase-dictado. El ámbito digital nos debe llevar a superar muchas de las características y enfoques de la clase tradicional.

MOOCs: de dónde vienen la señales externas


Las grandes empresas tecnológicas de hoy en día Apple, Google, Facebook, Amazon... han aprendido algo muy básico: el usuario es el centro de todo. Tanto que la gratuidad y la sutileza de los modelos de negocio se está llevando a extremos. Estas empresas han aprendido a analizar con herramientas muy potentes y efectivas el comportamiento del usuario y las inferencias que se derivan de analíticas avanzadas. De ahí surge una capacidad de innovar conocida por todos. No sólo identifican necesidades actuales sino potenciales y también los recursos más efectivos para captar la atención de los usuarios..

Quizás nos haga falta una llamada de atención. Estas empresas con su "user experience" y capacidades tecnológicas están transcendido a ámbitos que afectan a las empresas y sectores tradicionales. Hace unos días (9 de septiembre ) Apple presentó un sistema de pago a través del móvil, Apple Pay que probablemente arrasará. Este servicio financiero tuvo un antecedente - fracaso cuando un conjunto de tele-operadoras, bancos norteamericanos, tarjetas de crédito, han tratado de impulsarlo a través de un proyecto conjunto (ver ISIS). Las universidades deben tomar nota. No debemos convertirnos en un sector tradicional más, ineficiente a la hora de asimilar la competitividad del medio digital.

 Más arriba comentaba que Google logra que más de un 50 por ciento de los matriculados terminen sus MOOCs. Sí mañana naciera la Khan University o la TED University, o la Apple o Google University las universidades tendríamos un problema. Nos daríamos cuenta que los MOOCs son una manifestación del mundo digital de nuestro tiempo. Que lo importante es ser competitivos digitalmente.

Michel Bernard, Director Google
en University Relations en Smart University 2.0 (UIMP)

Nuestra oferta educativa actual y la demanda real


Cuando digo lo de la zona de confort no es una metáfora. Es una forma "polite" de plantear el problema. Hay entre los emprendedores digitales una creciente actitud crítica ante los que hacen las universidades. No en España o Iberoamérica, donde, en la primera, quizás seamos excesivamente complacientes pese a tasas de paro juvenil gigantescas, inadmisibles socialmente, que padecemos..

En los Estados Unidos, se habla de "burbuja educativa" de "quiebra" del sistema de préstamos universitarios, en síntesis, de una formación universitaria que el mercado de trabajo cada vez absorbe con mayor dificultad. Algunos señalan que en la era del conocimiento, los fundadores - emprendedores de las grandes empresas tecnológicas (Apple, Microsoft, Facebook..) no terminaron sus estudios universitarios.

Aquí, en el ámbito más hispano, nuestras universidades, lejos de prestar atención a las señales del mercado, producen masivamente títulos o grados oficiales. Alta tasa de paro y paralelamente un gran número de vacantes si cubrir. Hay estimaciones de unas 800.000 vacantes en la Unión Europea

En síntesis hay desajustes importantes entre lo que ofrecemos y lo que se demanda en el mercado laboral. Los MOOCs están por medio. Pueden ser la solución o el problema.

Serán la solución si los convertimos en una herramienta eficaz para dar respuestas a las necesidades cambiantes del mercado laboral y las exigencias de formación de u na generación ya plenamente digital. Serán un problema si son terceros los que dan esa respuesta.

Temas relacionados con Los MOOCs son una innovación disruptiva





Acerca del autor de esta entrada

+Andrés Pedreño, es economista, profesor de Economía de la Globalización y de las TICs. Ha impulsado proyectos como UNIMOOC, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Universia... También aprendiz de emprendedor, cofundador de IT&IS.



miércoles, 10 de septiembre de 2014

Emilio Botín, Presidente de Universia, empresario y mecenas ejemplar

Ha fallecido Emilio Botín. Todo el mundo reconoce su inmenso papel en la presidencia del primer Banco de la zona euro, el Banco Santander. Como economista me apetecería mucho subrayar cómo un pequeño banco de provincias durante su mandato logró convertirse en una entidad extraordinariamente innovadora, de referencia mundial. Cómo modernizó la banca en España e incluso convulsionó, con su expansión y competitividad, la de medio mundo. Me inclino a resaltar, como universitario, una vertiente no tan destacada por los medios en estos momentos: su apoyo e implicación con la universidad.

Su pérdida representa para mi un impacto difícil de asimilar a nivel personal. Tuve muchos privilegios. Por recordar algunos, que apoyara a la Universidad de Alicante siendo yo Rector y en una muy difícil situación política; o que apostara por el proyecto de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes hasta hacerla lo que es hoy; o que, me confiara Universia durante unos primeros cuatro años como Consejero Delegado.

Tengo imágenes imborrables sobre su persona y recuerdos extraordinariamente entrañables, que hablarían por si solos de su capacidad de liderazgo, su perspicacia social y política, su sentido de la estrategia, su inteligencia ejecutiva, una voluntad y tesón inquebrantables, un entusiasmo y audacia contagiosa, su sentido del compromiso y altura de miras, su camaradería, su capacidad para escuchar (aunque no mucho para las explicaciones superfluas),  o la transmisión de una seguridad y apoyo a sus equipos y personas de confianza a prueba de tsunamis...

En la presentación de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes 1999
 
 La División del Santander Universidades, un cambio en la cultura bancaria (y universitaria)

Hace escasamente un mes y medio el Presidente me invitó al Encuentro Río donde Universia reunía a 1.200 rectores de medio centenar de países de todo el mundo. Tras más de quince años de inversiones en la universidades anunció un mecenazgo de 700 millones de euros para la educación superior durante los próximos cuatro años. No hay precedentes similares en España o Iberoamérica, e incluso en cualquier ámbito geográfico. No hay un Banco en el mundo que tenga una División del mayor rango corporativo dedicada a las universidades. Puso los medios más relevantes dentro y fuera del Banco para construir algo sin parangón.

Emilio Botín, Presidente de Universia, en el Encuentro de Rectores de Rio
Estamos hablando de un cambio histórico sin precedentes en la cultura bancaria y universitaria del mundo iberoamericano. Rectores como el muy querido Gregorio Peces Barba, padre de nuestra Constitución, o nacionalistas catalanes como Cales Solá, líderes iberoamericanos como el rector de la UNAM Juan Ramón de la Fuente, se sentaban en los Consejos de Universia o en el Consejo Asesor Internacional al lado de los cargos más relevantes del Banco. Más de 100 rectores de todo el mundo forman hoy parte de los Consejos de Universia.

Banqueros y académicos rompiendo barreras de lenguaje, hablando de emprendimiento, de la contribución de la universidad a la empresa, del empleo universitario, de los MOOCs...

Incluso la entidad del los endowments universitarios estadounidenses no admite comparación con la empatía que supo impulsar Emilio Botín con el respaldo y convicción de todos los presidentes de la CRUE (Conferencia de los Rectores de las Universidades españolas) entre el mundo universitario y el de su empresa. Y esto repetido en todos los países de Iberoamérica.

Se interesaba sinceramente por los proyectos de cada universidad y los apoyaba con entusiasmo y convicción. Solía hacer suyos muchos de nuestros problemas. En sus discursos universitarios destilaba su fuerte compromiso con la universidad en el fondo y en las formas. Tuvo un trato exquisito con los rectores. No dudaba en coger su avión y aterrizar en medio de un campo de tierra (todavía me da estupor recordarlo) para ir a la Universitat de Lleida y entrevistarse con su Rector.  Emilio Botín visitaba personalmente una a una todas las universidades españolas y casi todas las iberoamericanas.

Implicación personal del Presidente con las Universidades

Su implicación con las Universidades superó todas las expectativas. Universia es actualmente la red más importante del mundo hispano con más de 1.200 universidades socias. La División del Santander Universidades tiene convenios con todas las universidades del mundo. Incluidos países como China, Rusia, Japón, Estados Unidos, Reino Unido (todas las universidades).

Becas de movilidad, proyectos de investigación, infraestructuras... Emilio Botín no sólo revolucionó la Banca, también a las universidades creándoles inquietudes en sus objetivos de internacionalización y de competitividad. Su ambición y entusiasmo han sido un motor, un revulsivo para las universidades durante más de 15 años. Como he dicho, seleccionó para este cometido a personas y equipos claves en Banco de Santander y respondió con convicción, brillantez y sostenibilidad a las universidades dotándolas de unos recursos y potencial que superaron todas nuestras expectativas.

Son muchos los recuerdos. José Antonio Villasante, persona clave en este proyecto -junto a su equipo- al que nunca agradeceremos los universitarios suficientemente su labor, me recuerda con frecuencia los encuentros con el Presidente en Castellana, todos los domingos por la tarde.  Pasaba revista a todo, instándome a "montar" Universia en diez países en sólo dos años, como la cosa más natural; preguntándome si tenía sentido que Universia fuera una red social universitaria; o más recientemente, requiriéndome para que explicara los MOOCs en un Consejo y, sobretodo, recordándonos en cada detalle su compromiso e implicación. Donde la mayoría veían riesgos, él identificaba oportunidades.

Públicamente  no se cortaba ni en la misma Moncloa instando ante cientos de periodistas a Bill Gates y a José María Aznar a ejecutar un acuerdo de colaboración ambicioso, más allá de poses políticas y mediáticas. Por no recordar detalles de todo el periplo americano con situaciones y cambios políticos complejos en Argentina, Brasil, México, Perú, Venezuela, Colombia... Nada parecía difícil o imposible con él.  Su implicación e inteligencia propiciaba el logro de metas realmente ambiciosas e imposibles.

Asumió la defensa de la autonomía universitaria casi como un rector más. Todavía me emociona recordar cómo reivindicó la presidencia y conducción del acto de la Junta General de accionistas de Universia en Santiago de Compostela estando el Presidente de la Junta, Manuel Fraga, en la mesa presidencial. No es un tema anecdótico. Aunque nadie, yo el primero, tuvimos interés en destacarlo.

La debida gratitud y admiración

Ayer mismo estaba en la UIMP de Santander y desde la habitación del hotel veía su casa. En el curso Smart University 2.0 se habló con reiteración de las conclusiones de Río. Y todavía tengo abierta encima de mi mesa su carta de invitación para asistir ayer tarde a una presentación restringida en Boadilla, con el Presidente de la Universidad de Yale, con motivo de la restauración de un cuadro de Velázquez apoyada, como no, por el Santander Universidades. Su pérdida ha causado un muy hondo pesar en toda la gente que ha trabajado cerca de él. Muchos de ellos amigos y ex-rectores que tengo en la mayor consideración por su profesionalidad y calidad humana.

Este es un país que tiende a ser cainita con las personas que han hecho cosas grandes. El tiempo situará a Emilio Botín como uno de los más grandes empresarios de este siglo en el ámbito mundial. Quizás por una vez el reconocimiento, la verdad y la gratitud nos hará más libres y ojalá también más ecuánimes e inteligentes. Nunca tuvimos ocasión de expresarle en vida a Emilio Botín nuestro reconocimiento y gratitud puesto que él mismo rechazaba cualquier mínimo gesto que lo simbolizara.

Las universidades debemos la mayor gratitud a Emilio Botín. En mi caso también debo sumar una sincera admiración por todo lo que compartió conmigo y tuve ocasión de aprender de él.

____________________________________

NE. Este artículo fue publicado y difundido por la red de periódicos de Editorial Prensa Ibérica (EPI) con el título: "El banquero de las universidades" 



Acerca del autor de esta entrada

+Andrés Pedreño, es economista, profesor de Economía de la Globalización y de las TICs. Ha impulsado proyectos como Unimooc, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Universia... También aprendiz de emprendedor, cofundador de IT&IS.



martes, 12 de agosto de 2014

Ser emprendedor en España ¿reconocimiento o rechazo social? (10 reflexiones)

 

Acabo de leer una encuesta de la Escuela de Negocios de la Universidad de Phoenix que muestra que más de la mitad de los estadounidenses son propietarios de un negocio o aspiran a ello. El estudio no hace sino confirmar que uno de los principales activos de la economía de los Estados Unidos sigue siendo los empresarios, emprendedores, startups tecnológicas, e incluso mucho más: los ecosistemas de innovación tipo Silicon Valley que generan...

Los empresarios y emprendedores en países como Estados Unidos son un icono del país, tienen consideración y respaldo social, sus opiniones son generalmente respetadas. Son la base de una economía fuerte, competitiva y con capacidad de afrontar un futuro complejo, de cambios disruptivos e incertidumbres..

¿Qué pasa en países como España? No tenemos muchos datos pero la percepción no parece óptima. Ser empresario en España -lejos del reconocimiento social de otros países- se debate a menudo entre el menosprecio y la sospecha.

Hay 10 verdades incomodas de escuchar:

1. Hay una tendencia a generalizar el perfil de "empresario corrupto" con amplio eco mediático. Es evidente que una parte de los empresarios, tras 14 años de burbuja, especulación inmobiliaria y de corrupción  han generado una pésima imagen. Hay una tendencia social a meter todo en el mismo saco. En España hay empresas modernas internacionales muy competitivas, empresarios innovadores y talentosos de los que se habla muy poco y que, generalmente, quedan cuanto menos eclipsados ante la popularidad de los corruptos. Paradójicamente no se toman medidas relevantes para atajar la corrupción (Ley de Contratos del Estado, inspección efectiva, transparencia, controles efectivos...). A nadie  se le escapa que la corrupción está anidada en el ámbito de la relación entre la empresa y el sector público.

Imagen: cruzadacentrocultural.org

2. Falta conciencia social sobre las reglas de juego del sistema de mercado y de la globalización. Empecemos por el hecho de que hay una escasa conciencia social de las implicaciones y exigencias de una economía del mercado y la globalización. Y también de sus alternativas. Algunas propuestas políticas, sindicales o mediáticas parecen sacadas de un cuento de ciencia ficción. Si fuéramos conscientes de las reglas del juego seríamos mucho más productivos, por ejemplo, a la hora de plantear salidas responsables a la crisis económica.  Temas sobre cómo aumentamos que nuestra tasa empresarial y la viabilidad de las empresas (o lo que es lo mismo, la reducción de su mortalidad) son claves. La exigencias de competitividad internacional de las empresas tendrían que estar muy presentes en la mente de todos. Máxime ante la apremiante necesidad social de generar empleo masivo y reducir el paro de larga duración. Frente a esto nos entregamos al discurso demagógico sobre el estado del bienestar sin anteponer cómo se financia.

Imagen: silverbearcafe.com
 3. Culto popular y reconocimiento al futbolista, al juez, al profesional público... Se olvida que para la recaudación de impuestos es clave la actividad económica privada. No hay gasto público sin recaudación de impuestos y sin empresas. La demagogia de determinados argumentos políticos es asombrosa. El Estado del Bienestar y el gasto público que lleva consigo  (educación, sanidad, servicios públicos) se financia con los impuestos que pagan las empresas y las personas que trabajan en las empresas. Ganar dinero y pagar todos los impuestos no genera reconocimiento social, a veces todo lo contrario. Aquellos que más ganan más financian la educación o la sanidad. Pero en España parece como si aquel que gana dinero estuviera bajo sospecha. Demonizar el dinero tiene raíces culturales históricas que afloran con facilidad. Al mismo tiempo que se entrona al futbolista millonario que no paga impuestos, se demoniza al empresario que cumple con sus obligaciones tributarias. Un empresario puede llegar a pagar más 45 euros de impuestos por cada 100 € de actividad económica que genera en su negocio (*).

Imagen: log.koldcast.tv
4. Culto al defraudador y a la cultura de la picaresca. Entre un empresario que respeta la legalidad y paga impuestos y otro que nos pide que le paguemos en negro nuestra comprensión y simpatía se decanta con frecuencia por el segundo. Hay funcionarios (cuyo empleo y sueldo depende de los impuestos) que siguen el juego a "profesionales" defraudadores con ingresos superiores o similares a las suyas. La economía sumergida está bien vista en España, cuenta con la mayor complicidad y comprensión social. Frente a esto, los empresarios que pagan impuestos son algo así como unos "super-explotadores" capaces de generar márgenes y ganancias enormes y, ante la opípara abundancia de beneficios, pagar impuestos es el "castigo merecido". No hay conciencia de que fraude grande o pequeño corrompe al sistema (y beneficia a los grandes)..



5. Los empresarios y emprendedores son sospechosos antes de empezar.  En el mundo hay dos sistemas para la creación de empresas. Las administraciones inteligentes que dan todo tipo de facilidades (permisos, incentivos, rapidez..) y posteriormente tienen eficientes métodos de inspección y de control. Las administraciones burocratizadas que exigen trámites complejos, lentísimos e inútiles y, una vez creadas las empresas en su territorio, la inspecciones y los controles son nulos, débiles o insuficientes. No hay que indicar dónde se ubica España. Cualquier proyecto empresarial es visto a priori como potencial infractor de cientos de normas irrelevantes en el terreno real. Un vez pasados estos incómodos filtros no hay medios suficientes que disuadan a los que tienen la tentación real de delinquir a través de su empresa.


5. Se prima lo público sobre lo privado, aunque el primero sea escandalosamente ineficiente. En España, en las últimas décadas, bajo el paraguas de lo público, se han cometido atrocidades de gestión con altísimos costes. El sistema bancario que ha requerido el famoso "rescate" con cuantiosos fondos públicos ha sido el gestionado "públicamente" (cajas de ahorros) y sus Consejos de Administración controlados políticamente. Pese a esto algunos reclaman una "banca pública". Por no hablar del derroche de innumerables inversiones públicas sin sentido que pese a ser muy divulgadas (aeropuertos sin aviones, autopistas sin coches o vagones de alta velocidad sin pasajeros, construcciones faraónicas...) no crean conciencia del problema.

Imagen: regeneraciondemocratica.com

 6. No hay conciencia del exigente entorno de la empresa. Seis millones de parados exigen muchos empresarios y empresas competitivas dispuestos crear empleo. Una empresa española, por ejemplo de muebles, se enfrenta a una muy dura competencia. Sufrirá una pinza definida por arriba con las empresas de los países desarrollados (sus "Ikeas") capaces de generar competitividad con innovación, diseño, logística avanzada y, en general, abaratamiento de costes vía conocimiento. Por abajo, empresas chinas, indias, brasileñas... con muy bajos costes salariales y precios que hunden el mercado. Socialmente se exige a las empresas que generen buenos puestos de trabajo, indefinidos, bien remunerados... pero no toma de conciencia de la fuerte competencia mundial y generalmente hay poca implicación de los trabajadores (esto comparado con países como Japón hace mucho daño a las empresas españolas).



7. Universidad y la dificultad de digerir la cultura del emprendimiento. El empresario del siglo XXI debería ser el empresario del conocimiento. El saber es el input fundamental para promover la innovación y la competitividad. Pero la universidad en muchos casos aniquila las escasas vocaciones empresariales.  Los jóvenes universitarios optan mayoritariamente por la carrera funcionarial. ¿Cómo es posible crear empresas basadas en el conocimiento de espaldas a las universidades? ¿Cómo hacer posible que las universidades no rechacen la cultura empresarial?



8. La reacción social y el sentimiento de los jóvenes.  "Podemos" y su forma de calar en la sociedad, especialmente en los jóvenes es todo un indicador. Es comprensible y loable su intolerancia con la corrupción y su sentido de la austeridad pública. Más difícil es comprender la solidez de sus planteamientos de política económica. Imaginar un diálogo entre el líder de Podemos y Angela Merkel no es difícil. Nada que no haya ocurrido antes. Pongamos por caso entre Francois Hollande y Merkel, o entre el mismo Rajoy y Merkel. Esto es: un "no más ajustes" frente  un "¡ah muy bien pues haber como se las arreglan ustedes!". Resulta que los gobiernos democráticos que han elegido los españoles se han endeudado en 1 billón de euros: el 98,6% del PIB. Nadie presta dinero a alguien que va camino de ser insolvente. A Merkel también la eleigen los alemanes y es lógico que su cosechadora de votos tenga como lema:  "El ahorro alemán ya no financia más adquisiciones de segunda-tercera residencia, aeropuertos sin aviones, trenes sin pasajeros, carreteras sin coches, sanidad y educación gratuitas superiores a las germanas". Frente al discurso demagógico de los recortes, sin embargo, no se clama al cielo por los miles de valiosísimos jóvenes españoles que se marchan a diversas partes del mundo desde el Silicon Valley a Bangalore a desarrollar su talento y creatividad. Pocos piensan en qué hay que hacer aquí para retenerlos.



9. Las organizaciones empresariales son un apéndice más del poder político. No hay reivindicación de intereses empresariales con entidad y voz propia, La mayor parte de la organizaciones empresariales están notablemente burocratizadas (miles de liberados sin funciones relevantes), polítizadas y ancladas en un discurso tópico. Es más un lobby de intereses particulares que una plataforma capaz de transmitir prestigio, reputación y solidez en sus discursos y reivindicaciones.

Imagen: http://eldesvandelailusion.blogspot.com.es/

10. A la búsqueda de una nueva generación de empresarios en nuestro país. Quizás proceda regenerar la "especie". España  tienen que encontrar a los nuevos iconos del mundo empresarial. Hoy hablamos de emprendedores, de jóvenes que con conocimiento, tecnología, creatividad desarrollan proyectos e ideas de futuro. Son los "empresarios del saber" aquellos de los que hablaba Peter Drucker como protagonistas del la sociedad del conocimiento. Son los que harán frente a innovaciones disruptivas continuas y su competitividad dependerá del talento y su adaptabilidad al cambio. Es una "nueva especie" muy diferente del perfil de empresario de las última décadas que ha reinterpretado las reglas del mercado como su ecosistema particular para preservar sus intereses y perpetuar sus incapacidades. Casos como Gowex hacen mucho daño porque desde la nueva economía se proyectan la pésimas practicas de una parte de la vieja economía. Urge una regeneración real.



Para terminar una pregunta: ¿Tendrán alguna relación nuestros SEIS MILLONES DE PARADOS con las 10 reflexiones comentadas más arriba?

(*) Nota aclaratoria: un empresario con éxito en su actividad (beneficios anuales en torno a 100.000€), paga impuestos en torno al 45-50% para que los beneficios lleguen a su bolsillo (persona física). Es decir, si le va bien y gana dinero con su actividad, Hacienda se le exige la mitad. Si le va mal, los empresarios no tienen derecho a prestación por desempleo. Y si el empresario, aparte de arriegar sus ahorros ha pedido financiación bancaria, o por ejemplo, ha tenido que hipotecar su hogar, su futuro... ¿Hay alguién en su sano juicio que quiera ser empresario?


Acerca del autor de esta entrada

+Andrés Pedreño, es economista, profesor de Economía de la Globalización y de las TICs. Ha impulsado proyectos como Unimooc, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Universia... También aprendiz de emprendedor, cofundador de IT&IS


+

lunes, 11 de agosto de 2014

Hemos sobrepasado nuestra capacidad de asimilar información ¿soluciones?

Estamos en Agosto y este año en vez de viajar la opción ha sido disfrutar de casa, la familia y tratar de leer todo lo que tengo pendiente. Confieso que me siento sobrepasado. Pese a hacer un esfuerzo titánico apenas puedo leer el 5% de lo que me propongo y eso con jornadas que duplican frecuentemente el horario laboral, renuncias a la TV, el cine e incluso a la mismísima familia.

No sólo no somos capaces de asimilar tanta información, sino simplemente de seguirla. Creo que a todos nos pasa...

Crédito imagen: BBC

Exceso de información interesante y relevante

1. En cualquier tema hay una explosión de información y de conocimientos interesantísimos. Su seguimiento y no digamos su estudio se hace cada vez se hace más difícil o sencillamente imposible.

2. Nos vemos en la necesidad de "hibridar" conocimientos y esto significa duplicar, triplicar la información que nos interesa.

3. La información de calidad se ha dispersado en multitud de fuentes y geográficamente. No basta con seguir publicaciones concretas.

4. Las potenciales innovaciones disruptivas apremian y la necesidad de asimilarlas en toda su entidad se convierte en una cuestión de supervivencia. Hay que reinventarse continuamente...

En definitiva el tiempo es un recurso muy escaso en la vida actual. Y el coste de oportunidad de emplearlo en algo concreto se ha disparado. Si me dedico a leer el regalo de mi buen amigo Pedro Gil (Ivan Morris "La nobleza del fracaso", excelente para comprender mejor a mis colegas japoneses), es a costa de revisar todo lo seleccionado por Zite sobre Bitcoin y dejar otras muchas rutinas de lectura, amén de la pila de informes pendientes en mi mesa de despacho.

Tenemos herramientas muy potentes ¿pero son suficientes?

El sistema digital nos ha dado respuestas y herramientas muy potentes y el desarrollo de una nueva cultura de la información. Algunas de las clásicas, lectores RSS, alertas.. han quedado superadas por otras más sofisticadas, pero insuficientes.

Hay una tendencia espontánea hacia el aprovechamiento de la inteligencia colectiva en la selección e identificación de la información relevante. Twitter con sus 140 caracteres,  y luego, estrechamente ligadas herramientas de sistematización como Flipboard o Zite.

 La economía de la atención y la era del móvil

Todo muy operativo y ahorrador de tiempo. Pese a esto tenemos un grandísimo problema a la hora de administrar correctamente nuestra "economía de la atención" y sus enormes implicaciones.

Los editores de The New York Times, The Guardian, El País o El Mundo quizás no son del todo conscientes de que el gran problema que les afecta es su dificultad para captar la atención de sus lectores. Pese a la calidad de sus publicaciones, sus lectores convencionales encuentran en la red infinidad de materiales atractivos e interesantes que compiten exitosamente en la captación de su atención.

En la era del Internet móvil todo esto se agudiza. Una gran parte de la industria de Internet es consciente de esto y proponen productos como los vídeos de 7 segundos para diversión (Vine) o de dos minutos para la formación (ej. los MOOCs)-

De este ejercicio colectivo nada ni nadie se ha librado, especialmente el mundo de los negocios y las empresas. Pensemos que, pese al gran esfuerzo de síntesis que representan las presentaciones, todo es poco para sintetizar, y la prueba es la vigencia de recursos como el elevator speech. O qué decir de un Lean Canvas vs Plan de Negocio. Todo un ejercicio de identificar de forma clara, sintética y flexible las variables relevantes de un negocio en un pequeño mural.

¿Soluciones?

Todas estas soluciones sólo ponen en evidencia la entidad del problema. Ha llegado un punto en que mi correo está colapsado de propuestas e información interesante que me envían mis amigos. El timeline de mi Twitter es inabordable, pese a que me limito (con todo el dolor de mi corazón) a seguir a sólo 174 personas. Tengo mi veintena de informes pendientes y una decena de temas de Zite que apenas puedo seguir en un 10% (no menciono Linkedin, Youtube, Google +, FB, Whatsapp, Pinterest, Istagram, Mis Recetas...). Me tengo que reprimir para no entrar en Technology Review, Wired, TechCrunch, Mashable, Fast Company, The Next Web, y decenas de blogs.


Imagen créditos: gizmodo.com

No hay forma de arreglar esto. Aunque tuviera un montón de curators que se encargaran de filtrar a otros curators.  Por mucho que esté conectado todo el tiempo con el ordenador, la tableta, el móvil, el GPS, la TV y la Google Glass (que me acaban de regalar :-).

Os aseguro que empiezo a estar seriamente frustrado. Mi última esperanza la tengo puesta en el análisis del Big Data y una cierta programación que nos ayude a tomar decisiones. Algo así como un cuadro de mando simplificado. Y el resto, selectivamente, hacerlo por placer. Pero soy consciente de que no es lo mismo.

No quiero ser pesimista. Seguro que la Ciencia y la Tecnología nos darán respuestas en un futuro próximo. Ya es una realidad el hecho de que los superordenadores hacen descubrimientos que los científicos no pueden (aconsejo su lectura). Ningún investigador puede leer todos los artículos y trabajos que se publican en su campo, pero las máquinas lo están haciendo por ellos y logran descubrimientos propios a través de la minería de datos que representa la literatura científica.

Recordemos con humor que la ciencia ficción ya se ha adelantado a nuestros compañeros de neurociencias facilitando el aprendizaje mientras dormimos plácidamente; e incluso a los biólogos e informáticos haciendo realidad el trasvase desde el disco duro del ordenador al disco duro del cerebro. Seguro que todos recordáis la escena de la película Matrix de más abajo. Felices vacaciones y que el tiempo nos acompañe!


Temas relacionados: 13 Consejos para ahorrar tiempo


Acerca del autor de esta entrada

+Andrés Pedreño, es economista y cofundador de IT&IS, profesor de Economía de la Globalización y de las TICs. Ha impulsado proyectos como Unimooc, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Universia...



viernes, 1 de agosto de 2014

Urge la alfabetización digital gubernamental (Gowex y otros)


 Al caso Gowex de Jenaro García Martín se suman las sombras que, según el diario El País, se ciernen en torno a Facephi, una pequeña firma de Alicante, con un valor de 21 millones en el MAB y con poco más de 8.500 euros facturados en 2013. El caso Gowex y otros similares si se confirman, harán mucho daño al desarrollo de las startups españolas y al desarrollo de la economía digital en general en nuestro país.

Vendedores de humo

 Al ver involucrados ministros, presidente del Gobierno, el ICO, el Fondo Europeo de Inversiones (un titular de uno de los medios lo sintetiza muy bien: "El hombre que engañó a todo el mundo") me pregunto en qué país estamos. Los vendedores de humo parece que pueden campar a sus anchas ante una falta de alfabetización digital de la administraciones y entes públicos. Reciben subvenciones, premios y ventajosos créditos, reconocimientos, promoción personal y de sus marcas... Son creados artificialmente al socaire de los deseos de generar una "imagen política digital".

La reacción

Cuando se destapan el fraude y tras el enorme ruido mediático entonces vienen las represalias indiscriminadas, que si Hacienda no inspecciona, que si hay que retirar las ayudas, que si son un nido de irregularidades, etc. El decir todos los desatinos de la actuación pública los pagan todo un conjunto de startups que con muchas dificultades y mérito intentan abrirse paso enfrentándose a una enorme competencia internacional. El coste, sin embargo, es general e importantísimo: nos jugamos el desarrollo de la economía digital en España.

 Urgente alfabetización

Un gobierno que aprueba la "tasa Google" o que se regocija de la sentencia europea sobre el "derecho al olvido" ya da síntomas muy preocupantes de fatla alfabetización en materia digital.  Y tras este tipo de "chascos" con sus "emprendedores mediáticos" está la tentación de volver a la zona de confort de lo analógico... En términos estrictamente políticos un atrincheramiento al estilo de aquello "sin Internet vivíamos mejor" o ¿no era con Franco?



Acerca del autor de esta entrada

+Andrés Pedreño, es economista y co-fundador de IT&IS, profesor de Economía de la Globalización y de las TICs. Ha impulsado proyectos como Unimooc, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Universia...



jueves, 31 de julio de 2014

10 razones por las que las universidades deben salir de su zona de confort


Hay universidades que piensan que el tema de los MOOCs es marginal. Otras, que eso de bitcoin o la tecnología blockchain no va con ellas. O que la era del móvil, o multidispositivos no les afecta. Incluso que el Internet de las cosas, el big data o las ciudades inteligentes son meros ejercicios futuristas. O que la revolución nanotecnológica tendrá lugar dentro de 50 años O que fomentar el emprendimiento tecnológico no es su tarea prioritaria y central.

Me queda la inquietud de si realmente las universidades han tomado suficiente conciencia de las implicaciones de los cambios e innovaciones derivadas de nuestro entorno digital y social. Es decir si tienen claro la imperiosa necesidad de salir de su zona de confort actual.

10 razones por las que las universidades deben salir de su zona de confort:


1. Entidad e intensidad de los cambios. Los cambios tecnológicos, los avances científicos de los próximos 20 años harán palidecer lo que hemos logrado en los últimos 40.

2. Velocidad y universalidad de los cambios. La sociedad del conocimiento y el era digital están acelerando la intensidad y la rapidez de estos cambios globalmente.En realidad, estamos asimilando la cultura de un cambio permanente y de la exponencialidad de los avances científicos y tecnológicos.

3. No es admisible que nos resignemos a no pertenecer a la que debería ser la universidad de nuestro tiempo. Las universidades deberían adaptarse rápidamente a estos cambios, asimilarlos y liderar una correcto desarrollo de su potencial, maximizando beneficios y minimizando riesgos. De lo contrario nuestras instituciones se anclarán en el pasado.



4. Las universidades no pueden ir al remolque de la sociedad (máxime en la era del conocimiento). Las Universidades deben salir de su zona de confort. La situación exige actuar con valentía. No pueden ir al remolque de cambios sociales  y de tendencias asumidas por la mayor parte de la población mundial. Con cientos de miles de vacantes de puestos de trabajo en la UE sin cubrir y mientras generando excedentes de profesiones sin salidas laborales.

5. La docencia, la investigación, el emprendimiento, la transferencia de tecnología deben en gran medida reinventarse en los próximos diez años. Las Universidades más receptivas y diestras para gestionar el cambio liderarán una sociedad distinta que está cambiado sustancialmente. Se corre el riesgo de un sistema universitario dual.

6. Fenómenos como el de los MOOCs, Khan Academy, etc. nos indican  algo indiscutible: cientos de miles de nativos, milllenials, que nos dicen que, en la nueva cultura digital prevaleciente, quieren aprender cosas diferentes y de una forma diferente.

7. La universalidad del cocimiento ABIERTO se ha hecho realidad. La enseñanza es open, la investigación debe ser open, las ideas, la innovación open... Esto lleva consigo exigencias importantísimas, pero también un potencial extraordinario para el talento, la creatividad, el progreso...


8. El trabajo interuniversitario y la hibridación de saberes son imprescindibles y exigen nuevas estrategias de las universidades.Hay que pasar del discurso a la acción. Una red como Universia con más de 1.200 universidades en su red pueden ser herramientas valiosísimas, para afrontar cambios complejos para articular un movimiento ordenado, ambicioso, integrador. Y esto exige combatir la endogamia y salir de la zona de confort.

9. Está en juego el papel del progreso de cada país en función de la eficiencia de sus universidades. Aquellos países que con la ayuda de sus universidades sepan administrar correctamente la potencialidad del conocimiento y minimizar los riesgos progresarán con más seguridad, orden y eficiencia.

10. O nos transformamos o nos transformarán. Durante los últimos 800 años las universidades han sabido adaptarse a enormes transformaciones. El cambio actual es intenso, rápido y de enorme entidad. Preservar la autonomía universitaria exige asumir la responsabilidad de estos cambios y liderarlos.

Acabo de estar en el Encuentro-2014 de Rectores de Universia en Río de Janeiro.  Impresionante evento con más de 1000 rectores que ya tuvo sus antecedentes en Guadalajara (México) y Sevilla hace cuatro y nueve años respectivamente. Cuenta con la presencia no sólo de universidades iberoamericanas sino de Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, Alemania, Asia... Las sesiones y debates y participaciones de los Rectores sirven para identificar en gran medida las preocupaciones, proyectos e inquietudes de la universidades de casi todo el mundo. Y sigo pensando que las universidades deben tomar conciencia de que es urgente acometer transformaciones de entidad y salir de su zona de confort actual.

Os dejo el debate de una de las sesiones del Encuentro de Río con la participación de Martín Bean, Rector de la Open University del Reino Unido; muy interesantes y motivadoras sus palabras:



Temas relacionados con 10 razones por las que las universidades deben salir de su zona de confort



Acerca del autor de esta entrada

+Andrés Pedreño, es economista y cofundador de IT&IS, profesor de Economía de la Globalización y de las TICs. Ha impulsado proyectos como Unimooc, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Universia...